lunes, 21 de diciembre de 2099

Salamanca

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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Plaza Mayor de Salamanca




Salamanca se halla situada a orillas del río Tormes, sobre tres colinas que confieren al centro urbano una estructura escalonada que culmina en la catedral. Este sector se encuentra centrado en la Plaza Mayor y presenta diversidad de formas y callejas irregulares.
El núcleo primitivo de la ciudad se elevaba sobre una loma que existía entre los arroyos de los Milagros y de San Pablo.
En lo más alto de la loma existía un alcázar dominando el puente romano por el que penetraba la Calzada de la Plata, principal eje viario que atravesaba toda la ciudad de norte a sur.

La muralla rodeaba este primitivo núcleo urbano y a su derecha, a espaldas de la iglesia mayor Santa María de la Sede, se abría una plaza, hasta el momento la más importante de la ciudad. En ella se hallaba instalado el mercado estable y por eso recibía el nombre de Zoco o Azogue viejo.

Pero dicho lugar iba a quedar pronto descentralizado ante el incipiente crecimiento de la ciudad, y debido a esto hubo que buscar un nuevo centro geográfico donde instalar, de nuevo, el mercado. Aquel centro surgió en la encrucijada de los caminos que llevaban tanto hacia Zamora como a Béjar en donde ya existía una plaza o corral a espaldas de la importante parroquia de San Martín, plaza que pronto asumió el puesto de mercado.

En esta denominada Plaza de San Martín se daban una serie de circunstancias que hacían fácil su acceso como el hecho de que era un punto equidistante de todas las puertas de la muralla y en el confluían prácticamente todas las calles de la ciudad. Por tanto esta Plaza de San Martín fue el origen de la actual Plaza Mayor de Salamanca. En ella se instaló el mercado estable, con toda clase de mercaderías.



Pero este proceso de traslado del mercado y eventos sociales por parte de los comerciantes y habitantes de la ciudad fue lento y duró prácticamente toda la Edad Media. Sin embargo el Concejo fue más rápido ya que debió trasladar su lugar de encuentro de la Puerta del Sol a la Plaza de San Martín muy tempranamente aunque la Casa Consistorial no se levantó, por orden de los Reyes Católicos, hasta 1.485.

El hecho de que los eventos sociales como festejos y espectáculos públicos se celebraran en esta plaza influyeron de manera decisiva en la creación de una Plaza Mayor; lo cual hacía necesario crear un espacio digno de los festejos y acontecimientos y multiplicar el número de claros y balcones done albergar el creciente número de espectadores.
El 10 de mayo de 1.729 comenzaban las obras de acondicionamiento de la nueva Plaza Mayor de la ciudad de Salamanca, según una cédula de Felipe V en la que concedía el permiso para comenzar las obras.

El Consejo de Castilla había mandado órdenes muy precisas sobre saneamiento, empedrado y rectificación de las calles y plazas de la ciudad salmantina, adelantándose en más de medio siglo a la política reformista que llevaría a cabo Carlos III, aunque el promotor fundamental de la creación de esta nueva plaza fue el corregidor Rodrigo Caballero y Llanes, hombre dinámico y con una mentalidad racionalista e ilustrada, que se interesó no sólo por los problemas de fortificación militar sino también por el urbanismo de esta población.

A pesar de que el rey Felipe V había concedido el permiso para la construcción de una nueva plaza, el elevado coste que iba a suponer su construcción no hacía posible que la corona se hiciera cargo de la obra, luego la iniciativa de su construcción no se debe al monarca sino al Ayuntamiento de la ciudad, que sufragó la parte económica.
Rodrigo Caballero ordenó al arquitecto Alberto de Churriguera, maestro mayor de la catedral, alzar la nueva plaza. Se tomaron como modelos célebres de ordenamiento urbano en España La Plaza Mayor de Madrid, la del Ochavo en Valladolid y la de Cuadrado o Corredera de Córdoba; conocidos los orígenes medievales de la plaza mayor española, en la que se entrecruzaban influencias musulmanas y francesas y que pasaron a ser meros lugares en donde se celebraban mercados para convertirse en foros de reunión  y de celebración de espectáculos.



La plaza mayor se convirtió en la confluencia de los principales ejes viarios y necesitó de la existencia de soportales abiertos en la planta baja de sus casas para albergar los puestos de mercado y de multiplicidad de pisos y balcones para acoger al mayor número de espectadores. Pero fue la  Plaza Mayor de Madrid la que sirvió de arquetipo principal a la de Salamanca, tanto por su antigüedad como por su belleza.
Además no hay que olvidar que el arquitecto encargado de las obras era madrileño y, por tanto, conocía la plaza de su ciudad natal. Aunque por lo tardío de sus obras como por una serie de características es la plaza de Córdoba la que más se asemeja a la de Salamanca.

Aunque el maestro Churriguera había firmado los planos de esta nueva plaza en 1.728, no obtuvo el nombramiento de maestro Mayor hasta un año más tarde. A él se debe la finalización de las obras de la catedral nueva de la ciudad salmantina y se esforzó en proyectar la Plaza Mayor con la mayor regularidad, así pues, trató de que su planta se acercara a un cuadrado perfecto pero no lo logró, ya que por  uno de sus lados se encontraba la iglesia de San Martín y por otro las casas del mayorazgo, intocables, por aquel entonces, según la legislación.

Los planos de la planta general de la plaza, firmados en 1.741, son los primeros que se conservan en el archivo del Ayuntamiento de Madrid y son obra de Manuel de Larra Churriguera, que sigue la idea inicial de su tío Alberto de Churriguera. Éste que había nacido en Madrid en 1.676, contaba cincuenta y tres años cuando se hizo cargo de la construcción de la nueva plaza. Intentó que en el lado norte de la misma las casas se alinearan de forma regular y colocó en el centro la nueva y amplia Casa Consistorial y además, redactó once condiciones, que aún se conservan, sobre las cuales se habrían de  edificar los dos primeros pabellones de la plaza. En ellas se describen las líneas fundamentales de la construcción en lo concerniente a cimientos, sótanos, bodegas, paredes maestras y fachadas. 
Los pórticos y fachadas que miraban al recinto de la plaza debían hacerse, en sus cuatro primeras hiladas, con piedra de La Pinilla y de allí en adelante con piedra franca de Villamayor, incluidos los arcos, las ventanas, moldutras, bustos y estatuas. Los balcones corridos habrían de ser de hierro labrado; la techumbres de los soportales se formarían con vigas de pino de Navarredonda, alternando con bovedillas.



Las paredes maestras de las casas serían de mampostería tosca y los tabiques interiores de ladrillo, mientras que los forjados serían de yeso. La ejecución de la primera fase, que dirigió personalmente Alberto de Churriguera se cumplió con absoluta fidelidad al proyecto original del arquitecto.

Al poco tiempo de comenzar las obras, un joven arquitecto, el gallego Andrés García de Quiñones mandó un memorial al entonces alcalde de la ciudad proponiendo ser él quien se hiciera cargo del frontis del Pabellón Real; siendo su dibujo del proyecto mucho más aparatoso y recargado que el que había creado el maestro mayor de las obras que quiso un espacio con la clara misión de servir a la ciudad  y a sus necesidades mercantiles, festivas y de tráfico, así como asentar la sede del Concejo. Por esto en su proyecto inicial apenas hay referencias a la corona; en cambio lo que si adquiere una gran importancia es la Casa Consistorial cuyo edificio preside la plaza.



Fue la ciudad quien costeó por entero la construcción de su Plaza Mayor, ya que el solar pertenecía a la misma por lo que solo permitió construir a los particulares que tenían derechos adquiridos anteriores al comienzo de las obras. Por tanto no es de extrañar que el edificio del Ayuntamiento destaque, arquitectónicamente por encima de los que se construyeron en torno a la plaza. Pero por deferencia con la corona, cuyo respeto y veneración estaban, por entonces, muy arraigados en los sentimientos del pueblo, se admitió que las armas reales presidieran un lugar destacado en uno de los pabellones, junto con la imagen de San Fernando, patrono de la monarquía española.

La plaza pues, acoge las efigies de los reyes que aparecen en los medallones de los lienzos y por esta razón éstos recibieron el nombre de Pabellón Real. Abarcan de izquierda a derecha la serie completa de los monarcas castellanos, desde Alfonso XI hasta Frenando VI, y el retrato de Felipe V que se repite  ya que éste gobernó dos veces: la primera antes de abdicar en su hijo Luis I y la segunda después de la muerte prematura de éste. Este conjunto de medallones se concibió más que como un ensalzamiento de los reyes como una evocación de la historia de España.

Una vez finalizada la construcción del Pabellón Real comenzó el de San Martín, donde se realizaron medallones en memoria de algunos héroes de nuestra historia como guerreros, capitanes, descubridores o conquistadores.


El escultor Alejandro Carnicero fue el encargado de esculpir las efigies de los reyes en los medallones del Pabellón Real. Estos iban policromados y dorados de los que todavía se conservan claros vestigios. Parece ser que este mismo escultor fue quien realizó la serie de medallones del Pabellón de San Martín, aunque no hay documentación al respecto que lo acredite. 
En relación con los materiales empleados en la primera fase de la obra no fueron excesivamente costosos, ni siquiera para el revestimiento del Salón Consistorial del Ayuntamiento.
Sólo hay constancia de que en 1.752 se adquirieron seis piezas de mármol para tallar en ellas los escudos de las casas reales y de la ciudad con destino a la fachada de la Casa Consistorial. En este primer período de construcción que va desde 1.929 hasta 1.733, fue el Ayuntamiento de la ciudad quien se hizo cargo del coste en su totalidad, siendo en este año 1.733 cuando  el Concejo decidió la creación de un nuevo edificio para su ubicación, ya que el viejo no estaba en consonancia con la belleza de los dos lienzos ya construidos en esta plaza. Para conseguir este fin se ordenó a los propietarios de las casas particulares que levantasen las nuevas fachadas en consonancia con las ya existentes, cediendo, si fuera necesario parte de su propiedad para hacer la construcción el línea recta y, en caso de no disponer de medios para hacerlo, vendieran sus viviendas a la ciudad.

Ante esta complicada situación, la Cámara de Castilla respondió que no permitiría la licencia para continuar con la nueva obra hasta que se consiguiese el consentimiento de todos los propietarios interesados en la construcción de las casas situadas en las aceras que faltaban. Por tanto y en espera de que aquellos mostraran su conformidad, las obras quedaron interrumpidas desde 1.733 hasta 1.750. Por entonces el Ayuntamiento no se hacía cargo de la totalidad de los gastos sino que se limitaría a intervenir sólo en los casos en que los propietarios particulares no pudieran o no quisieran levantar sus fachadas según el proyecto inicial del maestro de obra aprobado por el Consejo de Castilla.



Para esta fase de la obra se nombró al arquitecto gallego Andrés García de Quiñones maestro mayor por ser su proyecto preferido al de Manuel de Larra Churriguera, finalizándose la obra en 1.756.

La Casa consistorial, retocada varias veces, se proyectó en 1.745 en el lado norte de la plaza. El edificio es un palacio barroco que destaca sobre la horizontalidad de la plaza y rompe su uniformidad, al mismo tiempo que  centra la atención en el lado permanentemente soleado. Tiene pórtico inferior, balcón presidencial en la segunda planta, fuerte molduración de las impostas a modo de cornisa y tercera planta, que como la segunda abre las ventanas bajo frontones. En 1.752 se alzó la espadaña ocupando del centro de la balaustrada, siguiendo las líneas maestras de la originaria proyectada por García de Quiñones, y en los huecos se colocaron tres campanas fundidas obra de  Salvador Raurel.


A sus pies se instaló la esfera de un reloj. Que más tarde sería ocupada por el reloj de la iglesia de San Martín.
Junto a la espadaña se alzaron cuatro esculturas en representación de la Agricultura, el Comercio, la Industria y la Astronomía, que fueron esculpidas por el profesor de dibujo de la Escuela de Bellas Artes de San Eloy, Isidoro Celaya.
La espadaña del Pabellón Consistorial, realizada por el arquitecto salmantino Tomás Cafranga, fue el último remate en 1.852. Casi cien años tras su cierre como Plaza. Se pueden ver sobre ella cuatro figuras alegóricas de las virtudes cardinales (que no se han de confundir con la representación de la Agricultura, Industria, Comercio y Astronomía que aparecen a un nivel inferior).

La plaza cuenta con ochenta y ocho pórticos de medio punto  sobre fuertes pilares, con medallones tallados en piedra franca, que parecen estar pintados de mármol blanco.
A partir de 1.967 se puso en marcha de nuevo el proyecto municipal de ir rellenando algunos de estos medallones que permanecían vacíos, prevaleciendo  el criterio de encargarlos a diferentes artistas salmantinos. Éstos serían dedicados a aquellos personajes ilustres vinculados a la ciudad de Salamanca, bien por nacimiento, bien por presencia en ella, o por la repercusión de la ciudad en la obra literaria del personaje en cuestión.
El museo de la ciudad conserva los proyectos de Alberto de Churriguera para la plaza y la maqueta de Andrés García de Quiñones, en la que se presentaban dos cúpulas que no 
llegaron a realizarse pues el maestro Churriguera defendió que no había una base lo suficientemente fuerte para soportar el peso de dichas torres (dicho proyecto de éstas, se aprovechó para la fachada de la Universidad Pontificia, también conocida en la ciudad por La Clerecía).

La Plaza Mayor de Salamanca pertenece por entero a la tipología de la plaza tradicional castellana, como la de Valladolid, Madrid o Córdoba, pero a diferencia de éstas, renacentista la de Valladolid, herreriana la de Madrid y barroca la de Córdoba, el estilo de aquella corresponde al barroco tardío y algo más exuberante que el de la Plaza de la Corredera de Córdoba.

Por todo ello, la plaza salmantina ha merecido los elogios más unánimes de cuantos se han ocupado de ella, estando considerada como la más bella de España y una de las más hermosas de Europa.

La literatura española posee numerosas alusiones a la Plaza Mayor de Salamanca y de su entorno, donde se encuentran descripciones destacadas como la del escritor bilbaíno Miguel de Unamuno. La evolución de la plaza, tras su construcción, pasó por diversas épocas de transformación en su mobiliario. Se diseñaron e hicieron para su adorno jardines en su centro, farolas, quioscos. Hubo tráfico rodado que, finalmente, fue suprimido en los años setenta. En el año 1.935 fue declarada  Monumento Nacional por ser la más decorada, proporcionada y armónica de todas las de su época. Asimismo, en 1.973 fue considerada Monumento Histórico-Artístico. La plaza cumplió su 250 aniversario en los albores del siglo XXI.

Miguel de Unamuno llegó a decir de ella:
«Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico».



Placa conmemorativa en la Plaza Mayor de Salamanca ubicada debajo de la espadaña del "Pabellón Real", en la que se menciona a Rodrigo Caballero y Llanes como promotor del proyecto. Siendo la fecha de finalización de la obra la del 3 de marzo de 1733.


Una bella estampa de la plaza en una fría noche de invierno que está nevando con fuerza.


         Fachada del Consistorio. Trabajo de Nieves Rivas


martes, 5 de diciembre de 2017

Casa Lis, Salamanca

La Casa Lis, es un palacete urbano que se asienta sobre la antigua muralla de la ciudad. El proyecto lo desarrolló Joaquín de Vargas y Aguirre, natural de Jerez de la frontera, (que llegó a Salamanca para ocupar la plaza de arquitecto provincial), por encargo de Miguel de Lis. Éste último era propietario de una próspera fábrica de curtidos que había heredado de su padre y que supo adaptarse con éxito a los nuevos sistemas de producción de la última década del siglo XIX, lo que le facilitó una desahogada posición económica, de modo que en la época era uno de los cien mayores contribuyentes de la ciudad, lo que le permitió hacerse construir su palacio urbano.


Las características irregulares del solar en donde se edificaría la Casa Lis (irregular, enclavado en los restos de una muralla, y con un marcado desnivel, sobretodo en el lado sur), bien hubieran podido ser limitaciones para dicho proyecto; pero la visión del señor Lis sobre la distribución de la vivienda en torno a un patio central interior que distribuye a la perfección las estancias en los distintos niveles y el diseño de una fachada construida con hierro y vidrio, siguiendo los preceptos de la arquitectura industrial (el señor Lis viajaba por Europa por su negocio mercantil, lo que hizo que tuviera una visión moderna para diseñar el edificio).

Para salvar el gran desnivel que había por la parte sur (con unas preciosas vistas al río Tormes y al puente romano), diseñó unas escaleras de forma que pudieran albergar unas terrazas ajardinadas y una gruta cubierta de rocalla, que aligera el conjunto.
En su fachada norte, el resultado es uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial dedicada a uso residencial, y uno de los pocos ejemplos de arquitectura modernista que podemos encontrar en Salamanca; único por su espectacularidad y por la audacia con la que supo y fue capaz Vargas de resolver las dificultades por las condiciones del solar. Fue construida en ladrillo y piedra, en la que destaca su puerta de acceso y el movimiento orgánico de las verjas de hierro de una delicadeza "Art Nouveau". 




Su construcción debió ser rápida, pues en 1.905 se construyó la fachada norte y en 1.906 se inauguró.
La casa contaba con dependencias para invierno y para verano; las primeras en la planta baja y las segundas en la principal. Además de varias dependencias como salones, despachos, oratorio y aseos. Contaba con iluminación eléctrica y natural que entraba a través de una claraboya que cubría la escalera principal.




La casa cambió de propietarios en 1.917, cuando, el por entonces rector de la universidad, Enrique Esperabé Arteaga, se muda allí con su familia. Después fue ocupada por varios inquilinos hasta que en los años sesenta queda cerrada y sin uso, comienza así un período de decadencia y degradación que a punto estuvo de hacerla desaparecer.

En 1.981, el Ayuntamiento de Salamanca, consciente del valor del inmueble, inició un expediente de expropiación que logró salvarla de la ruina.



Actualmente el edificio es la sede del Museo Art Nouveau y Art Déco, y en sus salones y dependencias se exhibe una parte de los fondos donados por un anticuario y coleccionista llamado Manuel Ramos Andrade que, viendo como la casa había recuperado todo su esplendor y abría sus puertas, renovada, decide exponer sus colecciones únicas en España.
                    Algunas de las obras que pueden contemplarse en el museo 

                                 Una bellísima lámpara adquirida en este museo

La gran vidriera emplomada que cubre el patio central, fue realizada por el taller "Villaplana" siguiendo los diseños de Manuel Ramos Andrade; así como el resto de las vidrieras artísticas que, ya en su momento, engalanaban la casa inicialmente.



Hoy en día, se ha convertido en todo un referente y en una de las imágenes más representativas de la ciudad de Salamanca.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Catedrales de Salamanca


La excepcional ciudad de Salamanca es una más de las que cuentan con dos catedrales: la más antigua de estilo románico y la más nueva del gótico florido; dos catedrales que se entremezclan en un mismo espacio, configurado hoy como un interesantísimo conjunto monumental.

La catedral vieja o románica se empezó a construir en el siglo XII, pero no se sabe, pues no existe documentación al respecto, de quienes participaron en la traza y proyecto de la obra. Aunque en el exterior la obra es puramente románica, el interior ya es de una transición a un nuevo estilo que se empezaba a instalar en España, el ojival.

El obispo que inició las obras fue don Berengario y los reyes que propiciaron que se llevara a buen término gracias a sus donaciones y privilegios, Alfonso IX y Fernando III.

Externamente la catedral vieja parece pequeña frente a la construcción gótica y, además, las diversas reformas todavía la empequeñecieron más. Así, la portada de ingreso que se abría entre las dos torres se modificó en el siglo XVII, aunque conserva las estatuas originales del siglo XIII: la Virgen y San Gabriel.

Las torres también cambiaron; una pasó a ser el campanario de la catedral nueva y la otra se reedificó en el siglo XVIII.
Por eso, si se quiere contemplar la fábrica románica en su pureza hay que acercarse al patio y admirar los ábsides y, sobretodo, la llamada Torre del Gallo:  un bello cimborrio orientalista, en la línea del de Zamora, pero más elaborado y esbelto  gracias a las dos filas de ventanas superpuestas  y a su remate en forma de pirámide.



Una vez en el interior del templo, al que se puede acceder por el pórtico o por la catedral nueva, vemos que es de gran sencillez: planta de cruz latina, tres naves que se cubren con bóvedas de crucería, y tres ábsides semicirculares con bóvedas de horno. 

De la decoración interior cabe destacar, además de la escultura románica de los capiteles y estatuas y las tumbas mudéjares y góticas, dos capillas: la de San Martín,
o de aceite, alojada en el hueco del campanario, está decorada con una serie de pinturas sobre la vida del santo, además de los otros profetas y músicos, con colores muy vivos en tonos rojos, azules y verdes, debidas a la mano del artista segoviano Antón Sánchez, que las realizó en 1.262.

Junto a estas pinturas aparece otro fresco con la representación del Juicio Final, de autor desconocido, de mediados del siglo XIV. De esta misma época es la tumba policromada del obispo Rodrigo de Díaz. 
El retablo de la capilla mayor es un gran panel en madera dividido en numerosos compartimentos en los que aparecen las tablas -hasta cincuenta y tres- pintadas en colores vivos y esmaltados, que representan la vida de Jesucristo desde la encarnación hasta el Juicio Final, colocadas en cinco hileras separadas por delgadas pilastras y coronadas por medios puntos en cuyas enjutas se aprecian filigranadas labores góticas, realizadas por el artista  Di Niccolo, venido de Florencia, en el siglo XV y conocido en España como Nicolás el Florentino, aunque hay quien la atribuye a Gallegos.



En las salas capitulares  se encuentra el Museo Diocesano, con un interesante colección de pintura gótica y varios sepulcros góticos y renacentistas.

A finales del siglo XV la catedral románica se quedó pequeña para las nuevas necesidades de una sede episcopal que adquiría cada vez mayor importancia, por lo que Fernando el Católico decidió levantar una nueva junto a la antigua, pero respetando la construcción primitiva. En 1.512 se encarga dicho proyecto a Juan Gil de Ontañón, y al año siguiente comienza la edificación.

Las continuas discusiones entre los maestros que colaboraban en la construcción retrasaron las obras en su primera fase, así que hasta mediados de siglo no se le dio el impulso definitivo. En 1.551 se cerraron las bóvedas de las naves y treinta años después se emprendió la construcción de de la cabecera del templo. A partir ahí, y por falta de recursos, la catedral avanzó con enorme lentitud. Baste decir que el cimborrio del crucero, que cerraba definitivamente el templo, es obra de Joaquín de Churriguera, del siglo XVIII.
En 1.753, cuando se consagró la catedral, habían transcurrido doscientos veinte años desde su inicio.




La fachada se le atribuye, seguramente, a Gil de Ontañón, aunque en la prolija escultura que la adorna colaboraron artistas como Antonio de Malinas o Gil de Ronza. La portada de acceso, de doble vano, está profusamente decorada con repisas, doseles, estatuillas y la menuda ornamentación que se repite en el plateresco de la época. En el mainel aparece la Virgen, y sobre la puerta de entrada dos relieves con el Nacimiento y la Epifanía, del siglo XVII.

Donde se unen ambas catedrales se levanta una gran torre de planta cuadrada que perteneció en origen al campanario románico.

En 1.705 se edificó el nuevo cuerpo de las campanas, sobre el que se colocó un templete barroco ochavado (dícese de la 

forma de la figura que tiene ocho
ángulos iguales y
cuatro lados
alternados,
también iguales) rematado con una cúpula con linterna; estos sucesivos cambios hacen de esta torre una de las más altas de toda España.


El interior de las tres naves, es un amlio espacio con gran luminosidad, y las ventanas y las vidrieras se reparten tanto en la nave central como en las laterales y los ábsides.
Las naves se separan por medio de grandes arcos apuntados sobre gruesos, pero esbeltos, pilares acanalados, cuyos nervios se continúan formando las bóvedas estrelladas que cubren las naves. A lo largo de éstas discurren elegantes galerías adornadas con bustos y escudos, Lo más interesante del interior es el coro, situado en el centro de la nave principal y cerrado por un muro debido a Alberto de Churriguera. 



Los relieves de la sillería, labrados a mediados del siglo XVIII, se deben a los artistas José de Larra, la alta, y Juan de Múgica, la baja, y la gran reja de estilo rococó que cierra el coro es obra de un orfebre francés. 



La variedad y cantidad de capillas hacen imposible su descripción, pero si mencionásemos algunas de las más interesantes  que contienen, empezaríamos por el crucifijo de la capilla del Cristo de las Batallas, que además tiene un excelente retablo barroco debido a Alberto Churriguera, y seguiríamos por los bellos azulejos de Talavera y por las estatuas policromadas del siglo XVI de la Capilla Dorada; la Asunción de Gregorio Fernández, en el Altar Mayor y el sepulcro del obispo Francisco de Bobadilla, del siglo XVI.

Otra de las muchas capillas es la de Santa Bárbara,  fundada en el año 1.344 por el obispo Juan de Lucero, alcanzó singular renombre, ya que constituía el escenario en donde los graduados de la universidad salmantina sufrían un riguroso examen de licenciatura.


                                 Capilla de Santa Bárbara con azulejos de Talavera
La sacristía es barroca de mediados del siglo XVIII, amueblada al estilo de la época.
El claustro, también llamado Pato Chico, es románico, pero se reparó y transformó tantas veces que se ha desvirtuado en gran parte su primitivo estilo. De planta cuadrada se construyó con una serie de arcos de medio punto, muchos de ellos hoy tapiados, apoyados sobre columnas rematadas por bellos capiteles historiados de autor desconocido, hoy en su mayoría desaparecidos.





Se conservan mejor las capillas claustrales, entre las que destaca la más antigua de todas, la de Talavera, cubierta por una peculiar bóveda ochavada suspendida sobre trompas; el segundo elemento arquitectónico mas original, junto con la torre del Gallo de la catedral vieja.



Órgano de la catedral de Salamanca

                                 Vista de la catedral nueva desde la Plaza de Anaya


                   Catedrales en lámina de estaño; trabajo de Nieves Rivas

lunes, 20 de noviembre de 2017

Universidad de Salamanca


La Universidad de Salamanca (en latín: Universitas Studii Salmanticensis) es la mas antigua de España (1.218), que existe en la actualidad, pues la de Palencia (1.212 ), impulsada por el rey castellano Alfonso VIII no existe en la actualidad, y una de las cuatro más antiguas de Europa tras la de Bolonia, Italia (1.088), Oxford (1.096) y Cambridge (1.209) del Reino Unido. También pertenece a esa época la de París (1.257). 


El Estudio General, germen de la Universidad, instituido en 1.218, por el rey Alfonso IX era, en ese momento, el segundo más antiguo de España, unificado a otro que había en Palencia (fundado entre 1.208 y 1.214) por el rey Fernando III “El Santo” (hijo del Anterior). Con fecha de 8 de Mayo de 1.254, el rey Alfonso X “El Sabio” le otorga una carta fundacional donde se establece la normativa de organización y dotación financiera. Durante ese mismo año el Papa Alejandro IV le concedió el privilegio de Studium Generale.
El 22 de de Septiembre de 1.255 Alejandro IV promulgaba en Nápoles la “Bula Digmum Arbitramur” , reconociendo al Estudio Salmantino la validez universal de los grados otorgados (excepto en París y Bolonia, siendo abolida esta restricción en 1.333), y el privilegio de tener sello propio. 


HISTORIA

Su origen, como el de la mayor parte de las Universidades medievales europeas, fueron unas escuelas catedralicias existentes en la ciudad de Salamanca, cuya existencia puede rastrearse ya en 1.130, cuando su maestrescuela asistió a un concilio en Carrión. 

En el año 1.218 Alfonso IX (de León) otorgó la categoría
de Estudio General a esas escuelas, con el nombre de
Studii Salmantini. Este título manifiesta la diversidad de
las enseñanzas impartidas, su característica no privada
(abierta a todos) y la validez de sus títulos. Ésta nació
como una institución eminentemente jurídica, en consonancia con la universidad de Bolonia y en contraste con la Oxford y la de París, más centradas en la Teología y las Artes. En 1.254 el rey Alfonso X “El Sabio” dotó a la Universidad de unos estatutos que definían el sistema de financiación y creaban el cargo de bibliotecario, además de nuevas cátedras. Se convirtió así en la primera de toda Europa en contar con una biblioteca pública. Era financiada por la iglesia indirectamente (...) pues los fondos provenían del diezmo eclesiástico, (era un impuesto con el que se gravaba la producción agrícola), por lo que su situación económica estuvo fuertemente influida por las crisis agrarias, que se producían con cierta regularidad. Con la Ley de Desamortización de Juan Álvarez Mendizábal, Ministro de Hacienda de Isabel II (1.837), se extinguen los diezmos eclesiásticos, principalmente el de Salamanca. En adelante, se financiarán de los Presupuestos Generales del Estado, de los derechos de matrícula y académicos.

Se impartían por entonces estudios en derecho, medicina, lógica, gramática y música. Al tratarse de una institución inclinada por las disciplinas jurídicas, los profesores relacionados con estas asignaturas gozaban de mejor salario que el resto.
Durante los siglos XIII y XIV se fueron creando nuevas cátedras especialmente en derecho.
El espaldarazo final le llegó en el año 1.255 con la bula del papa Alejandro IV que le otorgó la “Licentia Ubique Docenti” con la que se reconocía la validez de los grados otorgados por esta Universidad en todo el Mundo.
Las clases se impartían en latín, lo que facilitaba la movilidad internacional de profesores y estudiantes, al ser una lengua que se utilizaba en toda Europa. Los principales destinos del alumnado eran Bolonia, París y Montpellier. No obstante, la movilidad en este período era poco importante. La mayor parte del alumnado provenía de la Meseta Norte, Portugal, Galicia y Asturias. Entonces presentaba unas dimensiones reducidas en término de estudiantes, respecto a otras de la época. A finales del siglo XV estudiaban en Salamanca entre 500 y 600 alumnos, mientras que a comienzos del XVI, había alcanzado la cifra de 3.000, destacando que eran todos varones y predominaban los clérigos sobre los laicos.

La institución tardó siglos en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta el siglo XV se impartían las clases en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en el Colegio de San Benito.
El primer edificio propiamente universitario fue el del Colegio Mayor de San Bartolomé (por lo que era conocido como el “Colegio Viejo”), fundado por el obispo Diego de Anaya Maldonado, comenzado a construir en 1.401. El cardenal aragonés Pedro de luna, que luego sería el antipapa Benedicto VIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y las constituciones de 1.411. Además, obligó a la construcción de las Escuelas Mayores (conocido como el histórico edificio de la universidad). Poco después, el rey Juan II, promovió el Hospital del Estudio (actual rectorado), y más tarde, en 1.428 se empezó el edificio de las Escuelas Menores. Las primeras constituciones fueron otorgadas por el Papa Luna que, en 1.422 fueron sustituidas por las de Martín V.

En las escuelas menores se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. En las Escuelas Mayores se estudiaba para conseguir los grados de Licenciado y Doctor, que eran considerados “Títulos Mayores”

ESPLENDOR

En el tránsito del siglo XV al XVI, la Universidad de Salamanca se convirtió en el referente nacional. Hasta el siglo XVII fue vista como la más prestigiosa, afamada e influyente de España, por contar con la mayor variedad de enseñanzas, las mejores dotaciones físicas y humanas y el alumnado más internacional. El auge se debió en buena medida a la conquista de América y a la constitución del Estado Centralizado por parte de los Reyes Católicos, lo que requería de burócratas, funcionarios y juristas que la institución podía ofrecer gracias a su especialización en estudios jurídicos. Hacia 1.580, llegaban a Salamanca 6.500 estudiantes nuevos cada año, y de entre los licenciados, se nutría la administración de la monarquía hispánica, de funcionarios para el Estado.

A pesar del carácter jurídico de la Universidad, desde finales del siglo XV también se incorporó al movimiento humanista, aunque relativamente ensombrecida en este terreno por la entonces, recién creada, Universidad de Alcalá. En este período convivieron en Salamanca algunos de los miembros más brillantes en lo que se conoció como la Escuela de Salamanca. Los integrantes de esta Escuela renovaron la teología, y participaron activamente en el Concilio de Trento.

Matemáticos de esta Universidad estudiaron la reforma del calendario, por encargo del Papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se impuso posteriormente. También tuvo Salamanca el privilegio, en esa época, de tener en sus aulas las que, probablemente, fueran las primeras alumnas universitarias del Mundo: se trata de Beatriz Galindo y Lucía de Medrano, ésta última, fue la primera mujer que impartió clase en la universidad.






En este claustro se discutió sobre la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y, las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierto el Nuevo Continente se discutió a su vez, sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario en esta época.

En el siglo XVII, el carácter humanístico fue abandonado y se produjo una relativa decadencia. Como por entonces, el tener un título por esta Universidad, o haber sido Colegial era la llave para obtener cargos importantes en la Administración, los hijos de la nobleza, fueron tomando el dominio de las Escuelas, que dejaron de servir su función original, que no era otra que la de enseñar a los jóvenes con pocos recursos, pero valiosos intelectualmente.

Pudieron tomar el poder porque los colegios funcionaban como una institución democrática, por la cual, los colegiales decidían todos los aspectos del gobierno, incluyendo la admisión de nuevos colegiales; de esta forma, en cuanto eran un grupo suficientemente numeroso, cerraban la admisión de los que no pertenecían al “rango” de la nobleza.

REFORMA

En el siglo XVIII, especialmente durante el reinado de Carlos III, se llevaron a cabo reformas que hicieron que se constituyera en uno de los focos de la ilustración española. Se potenciaron la medicina, la física, las matemáticas y las letras clásicas.
En torno a Ramón Salas y Cortés —profesor de filosofía moral y jurídica— y al poeta Meléndez Valdés, se congregaron personajes notables como el matemático y filósofo Miguel Martel, el bibliotecario que fue traductor, sistematizador y difusor del pensamiento, Jeremy Benthan entre otros.
Muchos de los estudiantes, profesores e intelectuales vinculados a este círculo ilustrado desempeñaron, como por ejemplo Diego Muñoz Torrero, un papel fundamental en las Cortes de Cadiz, en la elaboración de la Constitución de 1.812, el desarrollo del liberalismo y el pensamiento progresista en España y la introducción de las entonces incipientes Ciencias Sociales. No fueron ajenos a este renacer los prelados Beltrán o Tavira (este último además, catedrático de la universidad), ambos de ideas ilustradas.

Por el real decreto de (5 de Julio de 1.807), se aprueba el Plan de Estudios de José Antonio Marqués Caballero para la Universidad de Salamanca, que se ampliaría a todas las Universidades del reino de España, siguiendo las pautas de la de Salamanca, que ya apuntaba hacia un nuevo tipo de docencia, más centrado en las Ciencias Naturales y Sociales y menos en el Derecho y la Teología. Este Plan reforzaba el control y la figura del Rector, concentrando poderes en el Claustro Catedralicio.
La aplicación de la llamada “Ley Maldonado” quedó interrumpida enseguida, debido a la invasión francesa. El reinado de Fernando VII y la restauración del absolutismo después del breve trienio liberal de 1.820 a 1.823, condujo a la frustración de este renovador y prolongado movimiento intelectual.
Con la Ley de Instrucción Pública (de 9 Septiembre de 1.857) de Claudio Moyano Samaniego, se introdujo a la Institución Salmantina dentro de un régimen liberal centralista del país, asignando al Distrito Universitario Salmantino las provincias de Zamora, Ávila y la Propia Salamanca.
Con esta ley, las Universidades Españolas quedan dependientes del Ministerio de Fomento, con la mediación de la Dirección General y el Real Consejo de la Institución Pública, convirtiendo a la de Madrid, en predominante. Como consecuencia de esta ley, la Universidad de Salamanca queda reducida a las facultades de Derecho, Filosofía y letras y Teología.

DECLIVE

Durante la citada invasión francesa, muchos de los Colegios Salmantinos resultaron destruidos en el transcurso de una fase de la llamada ”Batalla de Salamanca” (por parte de los historiadores ingleses), al sur de la ciudad, donde las tropas británicas tomaron al asalto esta parte de la ciudad que albergaba tres posiciones fortificadas francesas, con gran destrucción al estallar un polvorín en el convento de San Vicente, (una de las tres fortificaciones).
Lo que quedaba de sus bibliotecas (parte de ellas había sido trasladada al Palacio Real de Madrid, al ser cerrados los Colegios en 1.780) fueron expoliadas. Esos libros se encontraron en el equipaje del rey José tras la batalla de Vitoria (1.813), de éstos, una parte fue regalada por Fernando VII a Lord Welington, como agradecimiento, y la otra pasó a formar parte de la biblioteca del Palacio Real.

En 1.852, la institución perdió la condición de Pontificia, al aprobarse la real orden de 21 de Mayo, que suprimió sus dos facultades eclesiásticas (Teología y Derecho Canónico). Tras el Plan Pidal de 1.845, la Universidad de Salamanca pierde la facultad de otorgar títulos de doctor, que se reserva en exclusiva para la Central de Madrid. En ese momento, Salamanca dejó de jugar el papel de institución modelo, que pasaría a ser de la de Madrid. Perdió dos facultades (medicina y Ciencias), quedando reducida a otras dos (Derecho y Filosofía y Letras). La Diputación y el Ayuntamiento financiaron la continuación de ambas, como facultades libres, instalándose Medicina en el edificio del Colegio del Arzobispo, y el llamado Colegio Libre de Ciencias, en el edificio de las Escuelas Menores, hasta que los esfuerzos de los rectores Esperabé y Unamuno, en 1.904, lograron que volvieran a ser reconocidas como facultades estatales, con la consiguiente financiación por parte del Estado Español.

RECUPERACIÓN

Desde 1.951, el ministro de educación nacional Joaquín Ruiz-Giménez, intentó reducir en cierta medida el grado de control político ejercido por el Gobierno sobre las universidades de provincias, abrir ésta a la europea y otorgar cierta autonomía a los centros. La de Salamanca por su significación histórica, era un buen modelo para iniciar el proceso de descentralización, por lo que el Gobierno apoyó decididamente los preparativos para la celebración del VII centenario de la Universidad en el curso académico 1.953-1.954, acto que debía servir como escaparate de las nuevas políticas, La institución aprovechó la efeméride para manifestar su objetivo de recuperar el lugar privilegiado que había ocupado anteriormente en el panorama universitario español, abandonando así el papel de universidad de provincias al que había sido relegada por la política centralista liberal del siglo XIX. Las celebraciones del centenario lograron recuperar la imagen de la Universidad gracias al homenaje recibido por las más de 70 Universidades asistentes de todo el Mundo al evento y, el reconocimiento de la de Salamanca como “Alma Mater” de las Universidades Hispanoamericanas.

Los actos del centenario tuvieron prontas repercusiones: el 6 de Noviembre de 1.953 el Consejo de Ministros devuelve a la Universidad la potestad de otorgar el título de doctor, en Mayo de 1.954 se devolvieron a Salamanca un millar de manuscritos de las bibliotecas de los antiguos Colegios Mayores, que habían permanecido en Madrid desde los tiempos de Carlos IV, y en 1.955 se planteó la concesión de un régimen especial con cierta capacidad de decisión y autonomía que, posteriormente, se podría ampliar a otras Universidades en función de los resultados observados en Salamanca.

No obstante, este proceso de relanzamiento se truncó en 1.956 con la dimisión de Ruiz-Giménez, al ser incapaz de convencer de dicho proceso de apertura y reforma a los sectores más conservadores del régimen franquista.

A pesar de todo, en esta época se dio un renacimiento de la misma con un grupo de profesores notables, entre los se cuentan el rector Antonio Tovar, el exrector Ramos Loscertales y varios profesores como Ruiz-Giménez, Maluquer, Tierno Galván, Vicente Zamora... entre otros.

Desde 1.955 hasta 1.970, aumentó su proyección
internacional, sólo equiparable a las de Madrid o
Barcelona. Entre 1.055 y 1.960 se triplicó la
matrícula de alumnos extranjeros, registrándose un ligero descenso hasta 1.970, Muchos de los estudiantes procedían de iberoamérica, y demandaban principalmente los estudios de Medicina. El auge de esta facultad se debió en gran medida al logro de un cierto prestigio a nivel nacional, gracias a la creación de nuevos centros y escuelas profesionales como el instituto de Investigaciones Clínicas, la Escuela Profesional de Oftalmología y la Principal de Obstetricia y Ginecología, y la necesidad de especialistas en estos campos en Iberoamérica.

Al margen de las enseñanzas conducentes a títulos oficiales, el principal motor de atracción de estudiantes internacionales, fue el Curso de Verano para extranjeros organizado por la Facultad de Filosofía y Letras desde 1.964, con un plan que incluía estudios de Lengua, Historia, Geografía, Arte y Pensamiento de España. El curso fue muy bien acogido, con un aumento paulatino de alumnos principalmente de Estados Unidos y Francia.

Actualmente está constituida por dieciséis facultades. Además, en los campus que tiene en otras ciudades, se encuentran la Escuela Politécnica Superior de Avila y la de Zamora entre otras.

En el curso 2.012-2.013 ofertaba 74 títulos en diversas ramas del conocimiento. El catálogo de enseñanzas en filologías es uno de los más completos de España, contando con estudios en inglés, francés, alemán, español, portugués, árabe, hebreo, latín y griego antiguo.

La clasificación elaborada por el diario El Mundo y el QS World Universiti Ranking la consideran la mejor Universidad de España en los estudios de Filología Hispánica e Inglesa.
















                               Sellos conmemorativos del VII centenario

COLABORACIONES 

A través del Parque Científico de Salamanca, propiedad de la Universidad, se articulan mecanismos de cooperación entre ésta, las empresas y las Administraciones Públicas, con el objetivo de promover la investigación aplicada y la innovación tecnológica e industrial. Colaboran empresas dedicadas, principalmente, a la Biotecnología, Consultoría, Servicios Profesionales, Telecomunicaciones, Investigación Tecnológica, Ingeniería e Informática.

En 1.986, la Universidad de Salamanca recibió, junto con la de Coimbra, El Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. El 30 de mayo de 1.986, se hace pública la concesión a la Universidad de Salamanca junto a la de Coimbra, del Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. Se le reconoce así, la intensa colaboración de la Salmantina con el mundo universitario de Iberoamérica.




  • LA FUNDACIÓN
  • S.M. EL REY 
  • PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS 
  • COMUNICACIÓN 
UNIVERSIDADES DE SALAMANCA Y COIMBRA

PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL 1.986
TRAYECTORIA

Por la extraordinaria aportación que ambas han prestado a la formación del espíritu de todos los países que integran la Comunidad iberoamericana.


Universidad de Salamanca
APTA DEL JURADO

Reunido en Oviedo, los días 29 y 30 de mayo de 1.986, el Jurado correspondiente al "Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, 1986", integrado por D. Leopoldo Calvo Sotelo, D. Jaime Carvajal y Urquijo, D. Manuel Díaz Ron, D. Manuel Díez Alegría, D. Obdulio Fernández, D.Martín González del Valle, D. Enrique de la Mata, D. Pascual Maragall, D. Manuel Olivencia, D. Francisco Pinto Balsemao, D. José Prat, D. Miquel Roca, D. Juan Antonio Samaranch, D. Fernando Suárez, D. Luis Yáñez-Barnuevo, presidido por D. Antonio Ramalho Eanes y actuando de secretario D. Teodoro López-Cuesta Egocheaga, acordó por unanimidad conceder este galardón conjuntamente a las Universidades de Coimbra y Salamanca teniendo en cuenta la extraordinaria aportación que ambas han prestado a la formación del espíritu de todos los países que integran la Comunidad iberoamericana y a su diálogo tradicional con las universidades de las Américas, que convirtió el Atlántico en Mare Nostrum de la cultura universal.

Apta de la concesión del Premio príncipe de Asturias a la cooperación internacional (1.986). 

CLASIFICACIONES UNIVERSITARIAS 

 Según la clasificación elaborada por el Instituto de Análisis Financiero e Industrial de la Universidad Complutense de Madrid, la de Salamanca es la mejor Universidad pública de España, ocupando el sexto puesto en la clasificación general.

Diversas Clasificaciones Académicas la consideran una de las mejores de España en el estudio de las lenguas modernas.

INSTALACIONES

Los edificios históricos de la Universidad de Salamanca, se construyeron en el siglo XV y son tres: edificio de las Escuelas Mayores, el de las Escuelas Menores y el Hospital del Estudio. Los tres se encuentran en la plaza conocida como “Patio de Escuelas”. 


El edificio de las Escuelas menores, es el que se utilizaba como lugar de docencia de las enseñanzas conducentes al título de Bachiller. Actualmente alberga diversas dependencias de la Universidad.


            Plaza conocida como “Patio de Escuelas”

EDIFICIO DE LAS ESCUELAS MAYORES

Es el edificio más emblemático, se comenzó a construir en 1.411, con el elevado coste de 30.000 ducados. La fachada es el elemento más conocido internacionalmente, es sin duda, la obra de arte más representativa del estilo Plateresco (este término hace relación al parecido que tiene la decoración de los relieves con la labor de filigrana realizada por los plateros. El término se refiere fundamentalmente a la arquitectura) en Castilla.

La decoración va de menor abajo, a mayor conforme va adquiriendo altura. Esta solución es utilizada para crear un efecto óptico que otorgue mayor realidad a lo observado.
El uso de motivos heráldicos hace alusión, en este caso, al patronato regio y sirve de vehículo de expresión a un complejo programa iconográfico de carácter humanista mediante el cual la institución universitaria trata de adaptarse a la nueva cultura del Renacimiento.

Sobre dos puertas “escarzanas” (se denomina así al arco rebajado simétrico, que consiste en un sector circular que posee su centro por debajo de las líneas de imposta. Se utilizaba en la arquitectura romana, en el románico y en el Plateresco) separadas por un mainel o parteluz (elemento arquitectónico sustentante, en forma de columna o pilar que se dispone en el centro del vano de un arco, partiendo en dos la luz del mismo) y los contrafuertes de la fachada, se desarrolla a modo de enorme bastidor, todo el programa iconográfico, como si de un retablo se tratara.    


La fachada es autónoma e inconexa con el resto del edificio, como se puede apreciar por los lados de la misma.
Este tipo de creación original de final del siglo XV en Castilla, durante el reinado de los Reyes Católicos, se mantiene durante el XVI como vemos en esta obra.

Posiblemente tenga antecedentes islámicos en cuanto a la estructura, pero también aúna el carácter ornamental mudéjar con el gótico final (también llamado flamígero).
El afán de ornamentación se rellena ahora, con un repertorio de motivos ornamentales vegetales tomados del renacimiento italiano del siglo XV.

El conjunto arquitectónico está elaborado de piedra arenisca, procedente de la cantera de Villamayor (pueblo cercano, al Oeste de la ciudad), es el material más empleado en la construcción de la mayor parte del rico patrimonio de la capital salmantina y sus alrededores. Entre sus características físicas más notables, destaca la facilidad para cortarla y para su labra y talla, siendo tanta la filigrana que admite, por su blandura al extraerse de la cantera, y la peculiaridad de que, con el paso del tiempo y la pérdida de humedad, adquiere una particular dureza, lo que la hace óptima para la construcción.
A estas bondades hay que añadir que, su colorido puede variar desde un blanco-amarillento hasta un pardo-rojizo, debido a la diferente cantidad de óxido de hierro que puede llegar a contener.

El conjunto de la fachada está constituida en tres cuerpos superpuestos, con cinco calles separadas por frisos (a modo de bandas horizontales).

EL CUERPO PRIMERO o inferior, contiene en el centro, el medallón de los Reyes Católicos que empuñan el mismo cetro y sobre sus cabezas el yugo de Fernando y las Flechas de Isabel. Éste tiene un texto en griego que dice: “Los Reyes a la Universidad, y la Universidad a los Reyes. La construcción fue dedicada a éstos, varios años después de su fallecimiento.

 Una dedicatoria mutua que tiene relación con las reformas emprendidas por los Reyes para modernizar los estudios, a finales del siglo XV, en la Universidad de Salamanca. Los otros cuatro espacios restantes, presentan una decoración muy variada de tipo vegetal, animal y humana. Es, por lo general, de tamaño muy pequeño y, a su vez, contiene muchos detalles. De ahí que recibe el nombre de Plateresco. 

EL SEGUNDO CUERPO, está a su vez dividido en cinco espacios: contiene en el centro el escudo de Carlos I de España y V de la Dinastía de Hadsburgo, rematado con un globo y una cruz sobre una espectacular corona. Está flanqueado a la derecha con el águila de San Juan, símbolo de España desde los primeros tiempos de la Reconquista, y a la izquierda el Águila bicéfala, símbolo a su vez, del Imperio y de la Dinastía de Hadsburgo. 

     Primer plano del segundo cuerpo de la fachada de la Universidad de Salamanca . 


   Águila bicéfala                            Escudo o blasón de oro de                        Águila de San Juan
                                                     Carlos I de España y V de Alemania. 

Estos escudos heráldicos están, a su vez, flanqueados por dos medallones que entre los expertos en arte, hay una gran controversia pues unos defienden que pueden representar a

Carlos I que aparece ataviado como un emperador romano (que parece ser lo más probable puesto que reinaba en los tiempos de la construcción) y su esposa Isabel de Portugal, también con ropas romanas (que sería madre de Felipe II). Aunque hay quien defiende que podría tratarse de Isabel de Portugal y Hércules Hebe.

 Del mismo modo hay división de opiniones sobre las figuras representadas en las conchas, no hay unanimidad sobre quienes pueden ser. Algunos expertos defienden que se trataría de Sibila, Hércules, Alejandro Magno y Marco Aurelio; que podrían haber sido modelos para Carlos I.                                                      
EL TERCER CUERPO, es el más divergencias hace tener para interpretar los personajes que presenta.
Hay una capilla, que se dice, está dedicada al Papa Benedicto XIII exhortando a los clérigos (no parece muy probable ni muy correcto que, en el siglo XVI todavía, se glorificara al cismático Papa Luna; lo más probable es que se trate de Martín V, quien confirmó las mercedes que a la Universidad de Salamanca, había concedido el Papa Luna). Así pues, estaría en cátedra, entregando las 34 constituciones por las que se regía la Universidad. 


   Primer Plano del tercer cuerpo de la fachada de la Universidad de Salamanca.

Debemos hacer la observación de que los papas son figuras importantes en la fundación de los Estudios Universitarios, porque sin sus bulas y ratificaciones, esta Universidad no hubiera llegado a existir.
A los costados se cree que representan dos dioses paganos: a la izquierda del papa, la figura de Hércules, puede ser una alusión a sus trabajos, como ejemplo de esfuerzo intelectual; a su derecha, Venus, (que algunas opiniones defienden que representa el vicio, aunque bien pudiera ser también una alegoría del amor y la pasión por el conocimiento, por la dulzura que éste hace disfrutar. 


        La escena del Papa Luna es la que aparece en el escudo de la Universidad

Entre la abigarrada decoración de la fachada, en la gran pilastra de la derecha (nuestra derecha), en la terminación del primer cuerpo encontramos, a modo de capitel, labradas tres calaveras, siendo de éstas, la de más a la izquierda, la que porta la rana de pequeño tamaño.
Este símbolo (actualmente convertido en atracción turística) tenía la finalidad (según se cree) de servir de aviso a los estudiantes sobre el comportamiento que debían tener durante los años de estudio.
El sapo o la rana, aunque frecuentemente simbolizan la metamorfosis haciala plenitud, se utilizaban, entre otras cosas, como representación del pecado y la lujuria, asociado en este caso a la muerte, al encontrarse encima de un craneo o calavera.

En una ciudad con unos 6.000 estudiantes en el siglo XVI, y además todos ellos varones, el pecado de la lujuria estaba “bastante extendido”, por lo que se cree que era un aviso a los estudiantes, que debían tener un buen comportamiento en este aspecto.
Según una tradición inmemorial se dice que, por el difícil hallazgo visual de la rana en la fachada, quien lograra encontrarla por sí solo, auguraba éxito en los estudios (...), aunque como recoge el dicho:

“Quod natura non dat, Salmantica non preaestat”. ( Lo que Natura no da, Salamanca no presta). 




            Vista del “capitel” completo y, un primer plano de la rana.

EDIFICIO DE LAS ESCUELAS MENORES

La construcción de este edificio comenzó en 1.448. La fachada es muy estrecha y se encuentra en una esquina del Patio de Escuelas, a continuación del Hospital de Estudio.
La entrada está compuesta por dos arcos de medio punto que descansan sobre una columna de capitel corintio. En su parte superior se encuentra el escudo imperial de Carlos I.
Este edificio se organiza en torno a un patio de una sola planta, cuyos arcos mixtilíneos sostienen una balaustrada barroca.
Actualmente se utiliza para dependencias de la Universidad.




En una de las aulas se conserva actualmente el llamado "Cielo de Salamanca" ; se trata de una pintura realizada por Fernando Gallego (1.444?-1.507?), pintor español de la escuela hispano-flamenca. Este no es el lugar original, sino que formaba parte de la cúpula de la antigua biblioteca de la Universidad (utilizada actualmente como capilla).
Tras el incendio que la afectó en el siglo XVIII, durante las obras de restauración que se llevaron a cabo se demolió gran parte de esta bóveda, quedando aproximadamente un tercio oculta a unos metros por encima de la nueva.



Esta parte fue descubierta al hacer unas reparaciones a mediados del siglo XX, siendo restauradas y trasladadas al Museo Universitario sito en le mencionada aula.
Realizada sobre un cuarto de esfera  y enmarcada parcialmente por una inscripción en latín de un conocido salmo del Rey David que dice:
"Quoniam videbo celos tuos, opera digitorum tourum; lunam et stellas, que Tu fundasti" 
(porque yo veré tus cielos, obra de tus dedos; luna y estrellas que Tu fundaste). 

La pintura representa las constelaciones zodiacales de Leo, Virgo, Libra Escorpión y Sagitario, además de otras constelaciones como la del Boyero, Hércules, la Hidra,, el Centauro, la Crátera, el Cuervo, la Corona y la Serpiente. Incluye una representación del Sol sobre una cuadriga tirada por caballos y otra del dios Mercurio sobre un carro tirado por dos águilas, todo el conjunto sobre cuatro cabezas correspondientes a los cuatro vientos. Se trata pues, de una recopilación artística del saber y de la tradición de la época sobre la astronomía y la astrología.






Por su temática, se trata de una de las obras más particulares del primer Renacimiento español y propio del pintor quien, posiblemente se inspiró en distintos  grabados contemporáneos para llegar a esta curiosa mezcla propia de una época de transición a todos los nivelas  desde un gótico tardío a un renacimiento incipiente, dentro de una sociedad progresivamente más laica que comienza a ser permeable a la cultura clásica.

EL HOSPITAL DEL ESTUDIO

Construido en 1.413, se utilizaba como hospedería para ofrecer servicio de alojamiento a estudiantes con pocos recursos económicos. En la actualidad es la sede del rectorado de la ciudad.


                     Fachada del Hospital de Estudio, actual sede de Rectorado

INVESTIGACIÓN 

Cuenta actualmente con 537 Laboratorios de investigación, entre ellos están:  
  • — Centro de investigación del cáncer.
  • — Centro de Historia universitaria Alfonso IX.
  • — Instituto Universitario de Iberoamérica. 
  • — Centro de investigación y desarrollo del agua.

BIBLIOTECA

Es un sistema bibliotecario formado por 22 centros dedicados al estudio. Cuenta con un fondo bibliográfico de 1.047. 384 volúmenes, lo que la convierte en una de las bibliotecas universitarias más grandes de España. También es la cuarta española en puestos de lectura, con 5.379 puestos. Cuenta con varios centros complementarios. 






Primeros planos de la preciosa Biblioteca de la Universidad de Salamanca. 


Durante la Edad Media, el robo de libros de las bibliotecas eclesiásticas llegó a ser tan frecuente que los monjes franciscanos no tuvieron más remedio que solicitar al Sumo Pontífice que tomara medidas contra los bibliocleptómanos. Haciendo eco a las quejas de los monjes, Pío V en 1.568 formulará un decreto fechado el 14 de noviembre que dice lo siguiente:

“Según fuimos informados, algunos espléndidos con su conciencia y enfermos de avaricia, no se avergüenzan de sacar por gusto los libros de las bibliotecas de algunos monasterios y casas de la orden de los Hermanos de San Francisco, y retener en sus manos para su uso, en peligro de sus almas y de las mismas bibliotecas, y no poca sospecha de los hermanos de la misma orden; nos, sobre esto, en la medida que interesa a nuestro oficio, deseoso de poner remedio oportuno, voluntariamente y nuestro conocimiento decidido, ordenamos por el tenor de la presente, a todas y cada una de las personas eclesiásticas seculares y regulares de cualquier estado, grado, orden o condición que sean, aun cuando brillen con la dignidad episcopal, no sustraer por hurto o de cualquier modo que presuman de las mencionadas bibliotecas o de algunas de ellas, algún libro o cuaderno, pues nos queremos sujetar a cualquiera de los sustrayentes a la sentencia de excomunión, y determinamos que en el acto, nadie, fuera del romano pontífice, pueda recibir la absolución, sino solamente en la hora de la muerte.”
Las bibliotecas exhibían copia de esta carta en lugar visible para que los amigos de lo ajeno se lo pensaran dos veces antes de echar mano del manuscrito de turno, sopesando bien los riesgos del fuego eterno a los que se exponían.

La más famosa de estas cartas es la Cédula de Excomunión que está expuesta en la Biblioteca Antigua de la Universidad de Salamanca, conocida coloquialmente como la Salmantina, que se reproduce aquí.
MUSEOS 

La Universidad posee tres museos: 

  • —El de la Universidad de Salamanca.
  • —La casa de Miguel de Unamuno. 
  • —El centro Museo Pedagógico. 

ALOJAMIENTO

En la actualidad cuenta con tres Colegios Mayores y cuatro Residencias Universitarias con plazas de alojamiento para 1.137 estudiantes. Lo que la convierte en una de las Universidades con mayor oferta de toda España.

TRADICIONES Y CULTURA

La Universidad de Salamanca, concebida según las Siete Partidas de Alfonso X “El Sabio” como -Ayuntamiento de Maestros y Alumnos- , se organizó conforme al espíritu medieval, a modo de corporación autogestionada, independiente de la ciudad y del cabildo catedralicio, participativa y celosa de sus privilegios.

Disponía de sus propias reglas y hasta de sus propias instituciones penales.
El Rector, cuyo mandato duraba un año, podía ser (hasta finales del siglo XVIII) un estudiante elegido por los miembros de la corporación, si bien la concesión de los grados académicos correspondía a las autoridades como el maestrescuela o el canciller.

Las cátedras se designaban por “cooptación” (se denomina así al sistema de nombramiento o reclutamiento por nominación, por el cual una asociación cualquiera puede nombrar a sus propios miembros sin dependencia de criterios externos), mediante oposiciones públicas, acompañadas a veces de asambleas, no exentas de aplausos o abucheos.

Los ingresos provenían de las rentas de la diócesis, por lo que los obispos ambiciosos duraban poco en ella, pidiendo traslado a otras con mejores ingresos.
Ello llevó a que, muchos de los obispos de Salamanca, fueran, por lo general, gente muy preparada intelectualmente e interesados en la Universidad, siendo a menudo además, catedráticos y hasta Rectores.

Los estudiantes acudían a clase con traje “talar” (traje largo, que llega hasta los talones) y birrete, uniforme procedente de los antecedentes como escuela diocesana.
Cuando obtenían la licenciatura se ponían un borlón encima del birrete, que sería del color correspondiente a la facultad por la que se había obtenido el título, así pues: azul para ciencias, encarnado para leyes, amarillo para medicina... etcétera. 


En caso de licenciarse por más de una facultad, en el borlón se entremezclan los colores correspondientes. Al recibir el grado de Doctor, añadían al birrete unos flecos del color de la facultad por la que se doctoraban. Los profesores además, llevaban la “muceta” (una capilla corta también de color). 

Este atuendo ha sido copiado actualmente por el resto de Universidades de España, aunque sin demasiado rigor en cuanto al sentido de cada uno de los símbolos y los colores.

INVESTIDURA DOCTORAL

En la actualidad, una de las ceremonias más llamativas es la de investidura de los nuevos doctores, que tiene lugar el día de la festividad de Santo Tomás de Aquino.
En ella, como en otros actos académicos solemnes, se forma un vistoso cortejo de profesores y autoridades universitarias que entran en el Paraninfo tras un breve recorrido por el claustro de las Escuelas Mayores. El cortejo va precedido por “maceros" y “Chirimías” (una comitiva musical) con los profesores de las diferentes facultades alineados en dos filas y vestidos con el traje académico.

Este traje revela a primera vista, el historial académico del portador. Actualmente está compuesto, desde la homogeneización del siglo XIX, de toga negra con puñetas, de muceta del color de las respectivas facultades y birrete con borlón del color de la facultad donde ha obtenido la correspondiente licenciatura y flecos del color de la que recibe el doctorado. Si son licenciados o doctorados por más de una facultad los colores se mezclan tanto en el borlón como en los flecos. 






Incluso en los doctorados Honoris Causa que, además de mezclarse los colores en los flecos, la muceta es del color de la facultad donde profesan.
El atuendo del Rector que, con su vara simbólica de autoridad, cierra el cortejo es completamente negro.

En épocas pasadas, los estudiantes que no tenían título, llevaban la túnica sin muceta y el birrete sin borlón ni flecos; los licenciados, no doctorados, no llevaban flecos en el birrete.

Se sigue un orden estructurado en el cortejo: primero las Escuelas Universitarias, seguidas de las facultades (las de más reciente fundación preceden a las más antiguas), así pues, las facultades de letras son las que anteceden a los Vicerrectores y Rector.

Todas la ceremonias son presididas por el rector que, no ha de ceder la presidencia a nadie, excepto al Rey de España.
Se dice, que los doctorados por el Estudio Salmantino tenían el privilegio de permanecer sentados y cubiertos en presencia de Su Majestad, (privilegio que ostentan los “Grandes de España”). 


                                   Paraninfo de la Universidad de Salamanca. 

COMUNIDAD  &  ESTUDIANTES

El alumnado de la Universidad de Salamanca, es uno de los más internacionales de España. Así es que el 4,75% de los alumnos, son europeos, participantes del programa “Erasmus”, siendo el porcentaje más elevado del total de las Universidades Públicas Españolas, ocupando el quinto lugar en cuanto al número de estudiantes internacionales en general.

En los estudios de posgrado, el carácter de estudiantes extranjeros es aún más acusado: en los estudios de Máster, es el más internacional de España con un 47% de estudiantes, mientras que el alumnado de doctorado se encuentra entre los tres más internacionales con un 49% de estudiantes no españoles.

PROFESORES

En el curso 2.012-2.013, contaba con 2.487 profesores, de los cuales el 10% eran catedráticos, el 29% eran titulares y el 27,1% eran profesores asociados.

ANTIGUOS PROFESORES Y ALUMNOS

Por esta prestigiosa Universidad han pasado bien como estudiantes o como profesores, personajes destacados de las artes, ciencias y política españolas y universales como: Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Domingo de Vitoria, Domingo de soto, Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado, Fernando de Rojas, San Juan de la Cruz, Antonio de Nebrija, Henán Cortés, Bartolomé de las Casas, Tomás Torquemada, Mateo Alemán, Luis de Góngora, Beatriz Galindo “La Latina”, El Conde-Duque de Olivares, Calderón de la Barca, Azorín, Miguel de Unamuno, Enrique tierno Galván, Adolfo Suárez... (entre muchos otros).

DEPORTES

El servicio de Educación Física y deportes de la Universidad de Salamanca se encarga de fomentar la práctica deportiva entre su alumnado, tanto desde el punto de vista recreativo como competitivo. A nivel competitivo además de disputar los “Campeonatos de España Universitarios” también participa en deportes federados, bajo el nombre de Club Deportivo Universidad de Salamanca. Antes de 2.005 compitió con el de Agrupación Deportiva de Salamanca (ADU Salamanca).

Actualmente participa en las siguientes competiciones federadas:

  • — Baloncesto Masculino y femenino.
  • — Fútbol sala femenino. 
  • — Halterofilia.
  • — Voleibol femenino. 
  • — Rugby femenino y masculino. 
Esta joya arquitectónica, forma parte del Patrimonio de la Humanidad, dentro del conjunto de la ciudad de Salamanca.


Trabajo en lámina de estaño; Nieves Rivas