HISTORIA
Su origen, como el de la mayor parte de las Universidades medievales europeas, fueron unas escuelas catedralicias existentes en la ciudad de Salamanca, cuya existencia puede rastrearse ya en 1.130, cuando su maestrescuela asistió a un concilio en Carrión.
En el año 1.218 Alfonso IX (de León) otorgó la categoría
de Estudio General a esas escuelas, con el nombre de
Studii Salmantini. Este título manifiesta la diversidad de
las enseñanzas impartidas, su característica no privada
(abierta a todos) y la validez de sus títulos. Ésta nació
como una institución eminentemente jurídica, en consonancia con la universidad de Bolonia y en contraste con la Oxford y la de París, más centradas en la Teología y las Artes. En 1.254 el rey Alfonso X “El Sabio” dotó a la Universidad de unos estatutos que definían el sistema de financiación y creaban el cargo de bibliotecario, además de nuevas cátedras. Se convirtió así en la primera de toda Europa en contar con una biblioteca pública. Era financiada por la iglesia indirectamente (...) pues los fondos provenían del diezmo eclesiástico, (era un impuesto con el que se gravaba la producción agrícola), por lo que su situación económica estuvo fuertemente influida por las crisis agrarias, que se producían con cierta regularidad. Con la Ley de Desamortización de Juan Álvarez Mendizábal, Ministro de Hacienda de Isabel II (1.837), se extinguen los diezmos eclesiásticos, principalmente el de Salamanca. En adelante, se financiarán de los Presupuestos Generales del Estado, de los derechos de matrícula y académicos.
Se impartían por entonces estudios en derecho, medicina, lógica, gramática y música. Al tratarse de una institución inclinada por las disciplinas jurídicas, los profesores relacionados con estas asignaturas gozaban de mejor salario que el resto.
Durante los siglos XIII y XIV se fueron creando nuevas cátedras especialmente en derecho.
El espaldarazo final le llegó en el año 1.255 con la bula del papa Alejandro IV que le otorgó la “Licentia Ubique Docenti” con la que se reconocía la validez de los grados otorgados por esta Universidad en todo el Mundo.
Las clases se impartían en latín, lo que facilitaba la movilidad internacional de profesores y estudiantes, al ser una lengua que se utilizaba en toda Europa. Los principales destinos del alumnado eran Bolonia, París y Montpellier. No obstante, la movilidad en este período era poco importante. La mayor parte del alumnado provenía de la Meseta Norte, Portugal, Galicia y Asturias. Entonces presentaba unas dimensiones reducidas en término de estudiantes, respecto a otras de la época. A finales del siglo XV estudiaban en Salamanca entre 500 y 600 alumnos, mientras que a comienzos del XVI, había alcanzado la cifra de 3.000, destacando que eran todos varones y predominaban los clérigos sobre los laicos.
La institución tardó siglos en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta el siglo XV se impartían las clases en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en el Colegio de San Benito.
El primer edificio propiamente universitario fue el del Colegio Mayor de San Bartolomé (por lo que era conocido como el “Colegio Viejo”), fundado por el obispo Diego de Anaya Maldonado, comenzado a construir en 1.401. El cardenal aragonés Pedro de luna, que luego sería el antipapa Benedicto VIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y las constituciones de 1.411. Además, obligó a la construcción de las Escuelas Mayores (conocido como el histórico edificio de la universidad). Poco después, el rey Juan II, promovió el Hospital del Estudio (actual rectorado), y más tarde, en 1.428 se empezó el edificio de las Escuelas Menores. Las primeras constituciones fueron otorgadas por el Papa Luna que, en 1.422 fueron sustituidas por las de Martín V.
En las escuelas menores se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. En las Escuelas Mayores se estudiaba para conseguir los grados de Licenciado y Doctor, que eran considerados “Títulos Mayores”
ESPLENDOR
En el tránsito del siglo XV al XVI, la Universidad de Salamanca se convirtió en el referente nacional. Hasta el siglo XVII fue vista como la más prestigiosa, afamada e influyente de España, por contar con la mayor variedad de enseñanzas, las mejores dotaciones físicas y humanas y el alumnado más internacional. El auge se debió en buena medida a la conquista de América y a la constitución del Estado Centralizado por parte de los Reyes Católicos, lo que requería de burócratas, funcionarios y juristas que la institución podía ofrecer gracias a su especialización en estudios jurídicos. Hacia 1.580, llegaban a Salamanca 6.500 estudiantes nuevos cada año, y de entre los licenciados, se nutría la administración de la monarquía hispánica, de funcionarios para el Estado.
A pesar del carácter jurídico de la Universidad, desde finales del siglo XV también se incorporó al movimiento humanista, aunque relativamente ensombrecida en este terreno por la entonces, recién creada, Universidad de Alcalá. En este período convivieron en Salamanca algunos de los miembros más brillantes en lo que se conoció como la Escuela de Salamanca. Los integrantes de esta Escuela renovaron la teología, y participaron activamente en el Concilio de Trento.
Matemáticos de esta Universidad estudiaron la reforma del calendario, por encargo del Papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se impuso posteriormente. También tuvo Salamanca el privilegio, en esa época, de tener en sus aulas las que, probablemente, fueran las primeras alumnas universitarias del Mundo: se trata de Beatriz Galindo y Lucía de Medrano, ésta última, fue la primera mujer que impartió clase en la universidad.


En este claustro se discutió sobre la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y, las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierto el Nuevo Continente se discutió a su vez, sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario en esta época.
En el siglo XVII, el carácter humanístico fue abandonado y se produjo una relativa decadencia. Como por entonces, el tener un título por esta Universidad, o haber sido Colegial era la llave para obtener cargos importantes en la Administración, los hijos de la nobleza, fueron tomando el dominio de las Escuelas, que dejaron de servir su función original, que no era otra que la de enseñar a los jóvenes con pocos recursos, pero valiosos intelectualmente.
Pudieron tomar el poder porque los colegios funcionaban como una institución democrática, por la cual, los colegiales decidían todos los aspectos del gobierno, incluyendo la admisión de nuevos colegiales; de esta forma, en cuanto eran un grupo suficientemente numeroso, cerraban la admisión de los que no pertenecían al “rango” de la nobleza.
REFORMA
En el siglo XVIII, especialmente durante el reinado de Carlos III, se llevaron a cabo reformas que hicieron que se constituyera en uno de los focos de la ilustración española. Se potenciaron la medicina, la física, las matemáticas y las letras clásicas.
En torno a Ramón Salas y Cortés —profesor de filosofía moral y jurídica— y al poeta Meléndez Valdés, se congregaron personajes notables como el matemático y filósofo Miguel Martel, el bibliotecario que fue traductor, sistematizador y difusor del pensamiento, Jeremy Benthan entre otros.
Muchos de los estudiantes, profesores e intelectuales vinculados a este círculo ilustrado desempeñaron, como por ejemplo Diego Muñoz Torrero, un papel fundamental en las Cortes de Cadiz, en la elaboración de la Constitución de 1.812, el desarrollo del liberalismo y el pensamiento progresista en España y la introducción de las entonces incipientes Ciencias Sociales. No fueron ajenos a este renacer los prelados Beltrán o Tavira (este último además, catedrático de la universidad), ambos de ideas ilustradas.
Por el real decreto de (5 de Julio de 1.807), se aprueba el Plan de Estudios de José Antonio Marqués Caballero para la Universidad de Salamanca, que se ampliaría a todas las Universidades del reino de España, siguiendo las pautas de la de Salamanca, que ya apuntaba hacia un nuevo tipo de docencia, más centrado en las Ciencias Naturales y Sociales y menos en el Derecho y la Teología. Este Plan reforzaba el control y la figura del Rector, concentrando poderes en el Claustro Catedralicio.
La aplicación de la llamada “Ley Maldonado” quedó interrumpida enseguida, debido a la invasión francesa. El reinado de Fernando VII y la restauración del absolutismo después del breve trienio liberal de 1.820 a 1.823, condujo a la frustración de este renovador y prolongado movimiento intelectual.
Con la Ley de Instrucción Pública (de 9 Septiembre de 1.857) de Claudio Moyano Samaniego, se introdujo a la Institución Salmantina dentro de un régimen liberal centralista del país, asignando al Distrito Universitario Salmantino las provincias de Zamora, Ávila y la Propia Salamanca.
Con esta ley, las Universidades Españolas quedan dependientes del Ministerio de Fomento, con la mediación de la Dirección General y el Real Consejo de la Institución Pública, convirtiendo a la de Madrid, en predominante. Como consecuencia de esta ley, la Universidad de Salamanca queda reducida a las facultades de Derecho, Filosofía y letras y Teología.
DECLIVE
Durante la citada invasión francesa, muchos de los Colegios Salmantinos resultaron destruidos en el transcurso de una fase de la llamada ”Batalla de Salamanca” (por parte de los historiadores ingleses), al sur de la ciudad, donde las tropas británicas tomaron al asalto esta parte de la ciudad que albergaba tres posiciones fortificadas francesas, con gran destrucción al estallar un polvorín en el convento de San Vicente, (una de las tres fortificaciones).
Lo que quedaba de sus bibliotecas (parte de ellas había sido trasladada al Palacio Real de Madrid, al ser cerrados los Colegios en 1.780) fueron expoliadas. Esos libros se encontraron en el equipaje del rey José tras la batalla de Vitoria (1.813), de éstos, una parte fue regalada por Fernando VII a Lord Welington, como agradecimiento, y la otra pasó a formar parte de la biblioteca del Palacio Real.
En 1.852, la institución perdió la condición de Pontificia, al aprobarse la real orden de 21 de Mayo, que suprimió sus dos facultades eclesiásticas (Teología y Derecho Canónico). Tras el Plan Pidal de 1.845, la Universidad de Salamanca pierde la facultad de otorgar títulos de doctor, que se reserva en exclusiva para la Central de Madrid. En ese momento, Salamanca dejó de jugar el papel de institución modelo, que pasaría a ser de la de Madrid. Perdió dos facultades (medicina y Ciencias), quedando reducida a otras dos (Derecho y Filosofía y Letras). La Diputación y el Ayuntamiento financiaron la continuación de ambas, como facultades libres, instalándose Medicina en el edificio del Colegio del Arzobispo, y el llamado Colegio Libre de Ciencias, en el edificio de las Escuelas Menores, hasta que los esfuerzos de los rectores Esperabé y Unamuno, en 1.904, lograron que volvieran a ser reconocidas como facultades estatales, con la consiguiente financiación por parte del Estado Español.
RECUPERACIÓN
Desde 1.951, el ministro de educación nacional Joaquín Ruiz-Giménez, intentó reducir en cierta medida el grado de control político ejercido por el Gobierno sobre las universidades de provincias, abrir ésta a la europea y otorgar cierta autonomía a los centros. La de Salamanca por su significación histórica, era un buen modelo para iniciar el proceso de descentralización, por lo que el Gobierno apoyó decididamente los preparativos para la celebración del VII centenario de la Universidad en el curso académico 1.953-1.954, acto que debía servir como escaparate de las nuevas políticas, La institución aprovechó la efeméride para manifestar su objetivo de recuperar el lugar privilegiado que había ocupado anteriormente en el panorama universitario español, abandonando así el papel de universidad de provincias al que había sido relegada por la política centralista liberal del siglo XIX. Las celebraciones del centenario lograron recuperar la imagen de la Universidad gracias al homenaje recibido por las más de 70 Universidades asistentes de todo el Mundo al evento y, el reconocimiento de la de Salamanca como “Alma Mater” de las Universidades Hispanoamericanas.
Los actos del centenario tuvieron prontas repercusiones: el 6 de Noviembre de 1.953 el Consejo de Ministros devuelve a la Universidad la potestad de otorgar el título de doctor, en Mayo de 1.954 se devolvieron a Salamanca un millar de manuscritos de las bibliotecas de los antiguos Colegios Mayores, que habían permanecido en Madrid desde los tiempos de Carlos IV, y en 1.955 se planteó la concesión de un régimen especial con cierta capacidad de decisión y autonomía que, posteriormente, se podría ampliar a otras Universidades en función de los resultados observados en Salamanca.
No obstante, este proceso de relanzamiento se truncó en 1.956 con la dimisión de Ruiz-Giménez, al ser incapaz de convencer de dicho proceso de apertura y reforma a los sectores más conservadores del régimen franquista.
A pesar de todo, en esta época se dio un renacimiento de la misma con un grupo de profesores notables, entre los se cuentan el rector Antonio Tovar, el exrector Ramos Loscertales y varios profesores como Ruiz-Giménez, Maluquer, Tierno Galván, Vicente Zamora... entre otros.
Desde 1.955 hasta 1.970, aumentó su proyección
internacional, sólo equiparable a las de Madrid o
Barcelona. Entre 1.055 y 1.960 se triplicó la
matrícula de alumnos extranjeros, registrándose un ligero descenso hasta 1.970, Muchos de los estudiantes procedían de iberoamérica, y demandaban principalmente los estudios de Medicina. El auge de esta facultad se debió en gran medida al logro de un cierto prestigio a nivel nacional, gracias a la creación de nuevos centros y escuelas profesionales como el instituto de Investigaciones Clínicas, la Escuela Profesional de Oftalmología y la Principal de Obstetricia y Ginecología, y la necesidad de especialistas en estos campos en Iberoamérica.
Al margen de las enseñanzas conducentes a títulos oficiales, el principal motor de atracción de estudiantes internacionales, fue el Curso de Verano para extranjeros organizado por la Facultad de Filosofía y Letras desde 1.964, con un plan que incluía estudios de Lengua, Historia, Geografía, Arte y Pensamiento de España. El curso fue muy bien acogido, con un aumento paulatino de alumnos principalmente de Estados Unidos y Francia.
Actualmente está constituida por dieciséis facultades. Además, en los campus que tiene en otras ciudades, se encuentran la Escuela Politécnica Superior de Avila y la de Zamora entre otras.
En el curso 2.012-2.013 ofertaba 74 títulos en diversas ramas del conocimiento. El catálogo de enseñanzas en filologías es uno de los más completos de España, contando con estudios en inglés, francés, alemán, español, portugués, árabe, hebreo, latín y griego antiguo.
La clasificación elaborada por el diario El Mundo y el QS World Universiti Ranking la consideran la mejor Universidad de España en los estudios de Filología Hispánica e Inglesa.


Sellos conmemorativos del VII centenario
COLABORACIONES
A través del Parque Científico de Salamanca, propiedad de la Universidad, se articulan mecanismos de cooperación entre ésta, las empresas y las Administraciones Públicas, con el objetivo de promover la investigación aplicada y la innovación tecnológica e industrial. Colaboran empresas dedicadas, principalmente, a la Biotecnología, Consultoría, Servicios Profesionales, Telecomunicaciones, Investigación Tecnológica, Ingeniería e Informática.
En 1.986, la Universidad de Salamanca recibió, junto con la de Coimbra, El Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. El 30 de mayo de 1.986, se hace pública la concesión a la Universidad de Salamanca junto a la de Coimbra, del Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. Se le reconoce así, la intensa colaboración de la Salmantina con el mundo universitario de Iberoamérica.
- LA FUNDACIÓN
- S.M. EL REY
- PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS
- COMUNICACIÓN
UNIVERSIDADES DE SALAMANCA Y COIMBRA
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL 1.986
TRAYECTORIA
Por la extraordinaria aportación que ambas han prestado a la formación del espíritu de todos los países que integran la Comunidad iberoamericana.
Universidad de Salamanca
APTA DEL JURADO
Reunido en Oviedo, los días 29 y 30 de mayo de 1.986, el Jurado correspondiente al "Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, 1986", integrado por D. Leopoldo Calvo Sotelo, D. Jaime Carvajal y Urquijo, D. Manuel Díaz Ron, D. Manuel Díez Alegría, D. Obdulio Fernández, D.Martín González del Valle, D. Enrique de la Mata, D. Pascual Maragall, D. Manuel Olivencia, D. Francisco Pinto Balsemao, D. José Prat, D. Miquel Roca, D. Juan Antonio Samaranch, D. Fernando Suárez, D. Luis Yáñez-Barnuevo, presidido por D. Antonio Ramalho Eanes y actuando de secretario D. Teodoro López-Cuesta Egocheaga, acordó por unanimidad conceder este galardón conjuntamente a las Universidades de Coimbra y Salamanca teniendo en cuenta la extraordinaria aportación que ambas han prestado a la formación del espíritu de todos los países que integran la Comunidad iberoamericana y a su diálogo tradicional con las universidades de las Américas, que convirtió el Atlántico en Mare Nostrum de la cultura universal.
Apta de la concesión del Premio príncipe de Asturias a la cooperación internacional (1.986).
CLASIFICACIONES UNIVERSITARIAS
Según la clasificación elaborada por el Instituto de Análisis Financiero e Industrial de la Universidad Complutense de Madrid, la de Salamanca es la mejor Universidad pública de España, ocupando el sexto puesto en la clasificación general.
Diversas Clasificaciones Académicas la consideran una de las mejores de España en el estudio de las lenguas modernas.
INSTALACIONES
Los edificios históricos de la Universidad de Salamanca, se construyeron en el siglo XV y son tres: edificio de las Escuelas Mayores, el de las Escuelas Menores y el Hospital del Estudio. Los tres se encuentran en la plaza conocida como “Patio de Escuelas”.
El edificio de las Escuelas menores, es el que se utilizaba como lugar de docencia de las enseñanzas conducentes al título de Bachiller. Actualmente alberga diversas dependencias de la Universidad.

Plaza conocida como “Patio de Escuelas”
EDIFICIO DE LAS ESCUELAS MAYORES
Es el edificio más emblemático, se comenzó a construir en 1.411, con el elevado coste de 30.000 ducados. La fachada es el elemento más conocido internacionalmente, es sin duda, la obra de arte más representativa del estilo Plateresco (este término hace relación al parecido que tiene la decoración de los relieves con la labor de filigrana realizada por los plateros. El término se refiere fundamentalmente a la arquitectura) en Castilla.
La decoración va de menor abajo, a mayor conforme va adquiriendo altura. Esta solución es utilizada para crear un efecto óptico que otorgue mayor realidad a lo observado.
El uso de motivos heráldicos hace alusión, en este caso, al patronato regio y sirve de vehículo de expresión a un complejo programa iconográfico de carácter humanista mediante el cual la institución universitaria trata de adaptarse a la nueva cultura del Renacimiento.
Sobre dos puertas “escarzanas” (se denomina así al arco rebajado simétrico, que consiste en un sector circular que posee su centro por debajo de las líneas de imposta. Se utilizaba en la arquitectura romana, en el románico y en el Plateresco) separadas por un mainel o parteluz (elemento arquitectónico sustentante, en forma de columna o pilar que se dispone en el centro del vano de un arco, partiendo en dos la luz del mismo) y los contrafuertes de la fachada, se desarrolla a modo de enorme bastidor, todo el programa iconográfico, como si de un retablo se tratara.

La fachada es autónoma e inconexa con el resto del edificio, como se puede apreciar por los lados de la misma.
Este tipo de creación original de final del siglo XV en Castilla, durante el reinado de los Reyes Católicos, se mantiene durante el XVI como vemos en esta obra.
Posiblemente tenga antecedentes islámicos en cuanto a la estructura, pero también aúna el carácter ornamental mudéjar con el gótico final (también llamado flamígero).
El afán de ornamentación se rellena ahora, con un repertorio de motivos ornamentales vegetales tomados del renacimiento italiano del siglo XV.
El conjunto arquitectónico está elaborado de piedra arenisca, procedente de la cantera de Villamayor (pueblo cercano, al Oeste de la ciudad), es el material más empleado en la construcción de la mayor parte del rico patrimonio de la capital salmantina y sus alrededores. Entre sus características físicas más notables, destaca la facilidad para cortarla y para su labra y talla, siendo tanta la filigrana que admite, por su blandura al extraerse de la cantera, y la peculiaridad de que, con el paso del tiempo y la pérdida de humedad, adquiere una particular dureza, lo que la hace óptima para la construcción.
A estas bondades hay que añadir que, su colorido puede variar desde un blanco-amarillento hasta un pardo-rojizo, debido a la diferente cantidad de óxido de hierro que puede llegar a contener.
El conjunto de la fachada está constituida en tres cuerpos superpuestos, con cinco calles separadas por frisos (a modo de bandas horizontales).
EL CUERPO PRIMERO o inferior, contiene en el centro, el medallón de los Reyes Católicos que empuñan el mismo cetro y sobre sus cabezas el yugo de Fernando y las Flechas de Isabel. Éste tiene un texto en griego que dice: “Los Reyes a la Universidad, y la Universidad a los Reyes. La construcción fue dedicada a éstos, varios años después de su fallecimiento.